LAGOM: El estilo de vida que nos caracteriza

LAGOM: El estilo de vida que nos caracteriza

“Reconecta con lo esencial”


Palabra sueca (pronunciada como “lar-gohm”) que no tiene una traducción exacta a otro idioma, pero suele explicarse con la expresión “ni mucho, ni tan poco”, quedando vinculada con conceptos como equilibrio, balance, ponderación, justicia o equidad. Y también con la idea de lo suficiente, lo justo, lo adecuado o lo frugal, oponiéndose a cualquier acercamiento con lo extremo. Es importante saber que no propone la cohibición y no se trata de mediocridad, sino de no hacer lo innecesario o superfluo, de centrarse en lo esencial, de saber cuándo parar.

Aunque este estilo de vida proviene de Suecia, nosotros lo descubrimos por primera vez el año pasado cuando visitamos Leuven (Bélgica) donde, fascinados por la manera de vivir y la cultura local, nuestra filosofía de vida y la forma en que buscábamos la felicidad cambiaron radicalmente para empezar a preocuparnos por encontrar el balance en nuestro día a día.

Al ejercitar el arte de la moderación, podemos aprender a mejorar nuestra salud, generar lazos más significativos con la familia y los amigos, encontrar una mayor felicidad en términos generales y hasta ayudar al planeta.

¿Por qué el Lagom nos puede ayudar a vivir mejor?

Para contestar esta pregunta nos fijamos en la explicación de la periodista de la BBC Lola Akinmade Åkerström, autora de otro libro de referencia, Lagom: El secreto sueco de la buena vida. “La  primera causa de estrés son las necesidades básicas: necesitamos tener cubiertas la comida, la vivienda la atención sanitaria… Pero, además, tener mucho o poco de algo también nos estresa, y esta filosofía huye de ello tratando de buscar siempre el equilibrio”.

Vivimos en una época donde estamos 24/7 conectados al móvil, a las redes sociales y a Internet, tratando de mantenernos informados en cada instante y siguiendo un ritmo vertiginoso de la tecnología. Nos esforzamos por no quedar rezagados en esta ola de hiperconexión, sin poder detenernos un segundo y disfrutar se vuelve muchas veces una tarea compleja, y tanta carga tiene un altísimo coste para nosotros.

Un mundo donde la sociedad ejerce una presión constante sobre nosotros mismos que nos hace vivir vidas que lógicamente no podremos mantener en el largo plazo, vidas con las que en el fondo, no nos identificamos, que nos controlan, cuando debería ser al revés.

Es aquí, donde la defensa del Lagom cobra fuerza, invitándonos a reconectar con lo esencial, a tener como objetivo un estado de máxima naturalidad y a vivir sólo con lo que es necesario para cada uno material y espiritualmente. La clave está en contestar de la manera más sincera y personal al preguntarnos:

¿Qué entiendo yo por vivir bien?

No se trata de “vivir de forma más equilibrada”, como una fórmula secreta e irrealizable, sino de encontrar la armonía en cada uno. Lo que puede funcionar para algunos, puede no ser tan útil para otros. Esto es lo más atractivo de esta tendencia, que no invita a seguir reglas fijas o específicas, ya que el balance es siempre algo personal, sino que se adapta fácilmente a la vida de todos, siendo aplicable en muchas áreas y siendo posible mantenerlo en el largo plazo; “permite escoger los elementos que tengan sentido en función de nuestra propia existencia”.

En palabras de la escritora sueca Linnea Dunne autora del libro Lagom: La receta sueca para alcanzar el equilibrio en tu vida, “Lagom quiere que cuidemos lo importante y dejemos de lado lo accesorio, lo que no suma, para quedarnos sólo con lo que realmente significa mucho para nosotros, desde los bienes y propiedades hasta los recursos y las relaciones humanas”.

Promueve la generación de hábitos saludables y responsables para que exista una armonía entre nuestro bienestar físico y mental, y entre la vida laboral y personal.

“Lagom no invita a seguir reglas fijas o específicas, sino a encontrar lo que es bueno para ti”

“Es un término difícil, porque denota distintas cosas en diferentes situaciones. Puede significar “apropiado” en contextos sociales, moderación en relación con la comido, “menos es más” en decoración, “mindfullness” si hablamos de bienestar, sustentabilidad cuando nos referimos a lo relacionado con el estilo de vida, etc.” comenta Lola A.

“Puede referirse a algo tan sencillo como poner en el café la cantidad justa de azúcar, o encontrar un enfoque sensato de lo que es la felicidad. Va desde manejar sentimientos difíciles hasta lograr un adecuado equilibrio entre vida personal y trabajo. En su mejor expresión, puede contribuir a crear un mundo más verde o una mejora de vida en comunidad”, agrega Linnea D.

Vale!, pero… ¿cómo puedo comenzar?

Para llevar la filosofía lagom a tu vida diaria, te proponemos estas sencillas ideas que nosotros ya hemos implantado y que te permitirán gozar de un estado de armonía y paz contigo mismo, con los demás y con tu entorno. ¡Toma nota!

  • Escucha más, habla menos

    Respetar el espacio del otro sin dominar la conversación para aprender a escuchar los detalles y descubrir infinidad de nuevas oportunidades.

  • Come lo que quieras, pero con mesura

    Vivir con dietas o severas restricciones nos someten a presiones indebidas. Adelante, cómete ese trozo de chocolate que tanto te apetece!… pero hazlo sin caer en tomar varios.

  • Escucha a tu cuerpo y a tu mente

     Ya sea con 5 minutos de meditación diaria o con un retiro de un fin de semana. Mímate y descúbrete realmente, sin preocuparte por el qué dirán o por necesidades impuestas.

  • Di “no”

    La sinceridad es fundamental, punto.

  • El trabajo no es tu vida

    Se productivo y sal a tu hora, no hay excusas. No te pierdas ver a tu hij@ crecer o a tu pareja reír, es lo único que te quedará mañana. Aprovecha las (pocas) horas libres para desconectar de la vorágine diaria o apaga tu móvil el fin de semana o en vacaciones.

  • Muévete y descansa

    Incorpora hábitos a tu rutina que no sientas como una obligación, que no te supongan esfuerzo y así podrás mantenerlos en el tiempo. Puede ser 5 minutos de caminata matutina, tomar las escaleras en lugar del ascensor para subir a la oficina o salir a pasear el fin de semana.

  • Agradece lo que tienes

     Olvida el “cuando tenga esto o lo otro, entonces estaré contento”. El beneficio que te aporta tu trabajo es poder darte gustos, y te lo has ganado, pero cuando lo hagas, disfruta de la experiencia, disfruta de verdad, ahora.

  • ¿Realmente lo necesitas?

    Nuestras necesidades a menudo son muy inferiores a nuestros deseos y quizás no sea tan necesario pasar la tarjeta a diestro y siniestro.

Más allá de la frivolidad de tendencias que vienen y van, tenemos razones más que suficientes para adoptar este estilo, esta filosofía que se vuelve tan necesaria hoy en día. La regularidad hace el hábito y es la única forma de llegar a una vida saludable, que además sea sostenible. Haz lo que realmente te nazca de dentro, lo que sea bueno para ti, respetando al resto y en armonía con la naturaleza.

“Donde hay modestia, hay virtud” – refrán sueco


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